Ambar

Antes de empezar a contar la leyenda del ámbar, hay que indicar que el ambar no es una una piedra, sino de una resina fosilizada de árboles coníferos (como el Pino) con millones de años de antigüedad. El copal es resina fosilizada pero con una antigüedad menor de miles de años.

Por este motivo, en ocasiones, encontramos dentro de estas piedras ambarinas especímenes completos de insectos o plantas. Hay gente que busca comprar colgante con ámbar con este tipo de inclusiones. Yo personalmente no quiero que tenga bicho dentro, me da penita.

Ambar del báltico

La Leyenda de Jurate y Kastytis

Te invitamos a leer la leyenda que se esconde detrás del brillo dorado del ámbar.

En lo más profundo del Mar Báltico, cerca de lo que ahora es  Lituania, vivía Jurate, diosa del mar, en un palacio hecho completamente de ámbar dorado y amarillo.

La diosa Jurate gobernaba sobre el ancho y azulado mar y sobre toda la vida marina. En su vasto reino, la tranquilidad solo era rota por los incesantes pescadores. Siempre que podía, enviaba a sus sirenas a romper sus malditas redes y trampas, o si estaba enfadada sacudía el mar con su melena para que las olas acabaran con aquellos barcos repletos de odiosos y sucios humanos.

Kastytis, el pescador

Una tarde, una de sus sirenas le habló con cierto respeto de un joven pescador llamado Kastytis que continuamente perturbaba la paz del reino al capturar grandes cantidades de peces o moluscos con suma habilidad. La sirena le contó que el pescador no tenia otro medio para subsistir y aunque no ganaba mucho, lo repartía entre otros pescadores menos afortunados.

Con mucho detalle contó al oído de la diosa ámbar como intentaron seducirle sin éxito varias de sus hermanas sirenas o como los tritones habían intentado intimidarle con igual resultado. Al oír tales comentarios, con mezcla de odio y curiosidad, la diosa decidió ir personalmente a conocer a ese humano que tanto había impresionado a la ondina.

Jurate nadó durante días y cerca de Šventoji, al norte de Palanga, muy de mañana, divisó al pescador nadando cerca de la orilla. Se zambullía una y otra vez en busca de mejillones. Al fijarse con detalle en el humano, se dio cuenta que la sirena no le había advertido que Kastytis era muy atractivo.

El Sol estaba casi en la mitad del cielo cuando el pescador dio por acabada su faena y con un buen saco de mejillones y ostras se adentró en el puerto. Jurate le siguió a cierta distancia, transformada en humana y mezclada con el bullicio de la gente que había ido a comprar pescado fresco. 

La diosa no entendía como los humanos podían comerse aquellos animales que, pocas horas antes, estaban nadando libres en el mar abierto. Su curiosidad pudo mas que su asco y se aproximó al pescador. Iba de puesto en puesto, cantando y repartiendo el preciado contenido del saco, las sonrisas se  multiplicaban por donde él pasaba. Al caer la tarde, la diosa se había enamorado irremediablemente de Kastytis. Entendía el afán del pescador, no pescaba solo para él, pescaba por y para los que no podían.

El encuentro

A la mañana siguiente, Jurate volvió a ver al humano en la orilla y no se  escondió. Se presentó escoltada por dos sirenas y prometió al pescador un futuro sin penurias para la gente de su pueblo, le  prometió cofres repletos de riquezas marinas si accedía a ir a su palacio marino. Kastytis, que adoraba desde pequeño a la Diosa Jurate, sabia que era ella quién protegía el mar, accedió sin pensárselo.

Juraté dotó a Kastytis de agallas para respirar bajo la superficie de mar y se lo llevó a su maravilloso palacio ambarino donde compartieron días y noches, disfrutando de su mutua compañía y del amor sincero que se  profesaban.

La diosa no tuvo en cuenta que el resto de los dioses no veían con buenos ojos aquella unión. Una diosa no podía ni debía enamorarse de un pobre humano mortal.

Desafortunadamente, su felicidad fue interrumpida muy pronto. Perkūnas, dios del trueno y regente del cielo, cuando supo que la diosa se permitía una terrible libertad sitió celos del humano y una terrible ira se apropió de su corazón. Y decidió que ningún dios podía tener una relación autentica con un simple mortal, aquello era imperdonable.

Nada es eterno…

Perkūnas hizo aparecer sobre el palacio de Jurate un terrible tornado, tan poderoso que apartó las aguas y dejó el tejado al descubierto. Con un rayo deslumbrante, destruyó el castillo dorado de manera inmisericorde.

No contento con derrumbar el castillo, miró a Kastytis y las agallas que adornaban su cuello desaparecieron. Cuando el humano dio su primera bocanada de aire fresco, Perkūnas miró desafiante a Jurate e hizo que las aguas inundaran de nuevo las ahora ruinas del palacio.

Jurate vio como su amado se ahogaba, no podía respirar. En un instante tuvo que decidir entre la venganza contra el dios de los cielos o el amor por el pescador.

Y escogió el amor.

Con velocidad, atrapó a Kastytis en mitad del lecho marino y huyó lejos, a otras tierras, donde ambos pudieran esconderse y seguir siendo felices, siendo los dos… humanos mortales.

La gente del lugar dice que cuando hay una fuerte tormenta en el Mar Báltico es que Perkūnas sigue buscado a Jurate bajo las ruinas del castillo ambarino. Las revueltas y oscuras olas de este mar llevan hasta la orilla pedazos del palacio dorado que fue testigo del amor de una diosa por un mortal y le costó su divinidad.

Esta ha sido la Leyenda del Ámbar.

Ambar en bruto

Antiguos usos del ámbar

El ámbar es quizás la sustancia más antigua usada por los seres humanos para la fabricación de joyería, lo que acrecienta la leyenda de Jurate y Kastytis.

En la Grecia Clásica se le denominaba “elektron”, ya que al frotarlo contra la lana produce electricidad estática, y de ella deriva la palabra electricidad.

Hipócrates, médico de la Antigua Grecia y considerado el “padre de la medicina”, escribió en sus obras sobre las propiedades medicinales y usos del Ámbar. Esta información fue utilizada por los científicos hasta la Edad Media. En la Antigua Roma esta mineral color miel fue utilizado de forma medicinal para sanar y protegerse de numerosas enfermedades. Uno de los usos que se le dio fue para proteger de la locura, mezclado con miel para las afecciones de garganta, ojos y oídos y pulverizado y mezclado con agua para problemas estomacales.

El científico persa Ibn Siná, conocido como Avicena, dijo que las piedras ámbar eran el remedio para multitud de enfermedades.

En China el “jarabe de color ámbar” que es una mezcla de ácido succínico (ácido que forma el ámbar) y opio, fue utilizado como antiespasmódico y como tranquilizante.

Para los emperadores japoneses la piedra más preciada era el Ámbar rojo porque según sus creencias, estimula la regeneración y la purificación de la sangre.

El Ámbar dorado también ha sido utilizado para quemar en las Iglesias Católicas con el fin de purificar el entorno al igual que se ha quemado en habitaciones de enfermos para desinfectar el aire. (Tiene un olor similar al incienso, recuerda que este mineraloide no deja de ser resina de conífera fosilizada).

En la Edad Media se utilizaban cuentas ambarinas para sanar la ictericia puesto que se pensaba que el color amarillo de esta piedra absorbía el color amarillento de la piel del enfermo y la debilidad del organismo. En aquella época se usaba mucho en forma de pulseras para reducir los dolores de músculos y articulaciones.

En las farmacias medievales el extracto de Ámbar se vendía con la promesa de fortalecer a aquella persona que tuviese debilidad corporal y para lubricar las heridas y contusiones.

Las tribus Lituanas emplearon el incienso hecho con Ámbar amarillo para ahuyentar a los malos espíritus de los difuntos y para ayudar al alma en su viaje de vuelta tras la muerte. En Lituania y en la Rusia zarista las niñeras y los niños debían portar cuentas de esta piedra color miel para proteger a los niños de las enfermedades.

Propiedades del ámbar

Cuando ponemos sobre el ombligo un pedazo de ámbar dorado y de Piedra Ojo De Tigre durante 10 minutos, en estado de relajación para paliar y prevenir todas aquellas enfermedades relacionadas con el aparato digestivo.

LLevado sobre el chakra del plexo solar: Nos da poder y voluntad.

Sobre el chakra del corazón, depositado durante durante 10 minutos diarios acostados y en estado de relajación, notaremos mejoria con las palpitaciones y taquicardias.

Si lo llevamos sobre el chakra de la laringe: Estimula la comunicación y la creatividad. Se puede colocar durante 10 minutos diarios acostadas y en estado de relajación (o con en un colgante), para prevenir y paliar enfermedades como infecciones de oido, catarro, sinusitis o amigdalitis.

En la frente, durante 10 minutos, sobre el chakra del tercer ojo: Reduce el dolor de cabeza, migrañas y cefaleas.

Situado cerca del chakra de la corona: Promueve el entendimiento propio y hacia los demás.

Afinidad con los signos del zodiaco: Leo, libra, piscis y sagitario.

Cuidados y limpieza del Ámbar

Es una de las gemas preciosas más suaves y delicadas usadas en joyería. Ten esto en cuenta cuando quieras comprar un colgante de ambar.

Al llevarlo puesto el ambar amarillo puede perder su tono y palidecer, o electrizarse con la fricción, por eso las cuentas de ámbar de los collares suelen ir separadas entre ellas con nudos en el propio hilo de seda o lino. es aconsejable guardar cada pieza de ámbar por separado, y lo principal es guardarlas de forma separada a los metales (cadenas, anillos y otra joyería) de lo contrario el ámbar se enturbia.

Lo mejor es no dejar las piedras de ámbar cerca de la calefacción, ni tampoco bajo la luz directa del sol. El ámbar no es un mineral muy estable, y para alargar su vida debería ser conservado en una cámara oscura. Al Ámbar no le gusta el agua.

Este mineraloide dorado es extremadamente sensible a los productos químicos, por lo que se debe evitar que caiga sobre su superficie cualquier cosmético.

Se puede eliminar la suciedad, el polvo y el sudor de anillos de ámbar con paño de franela humedecido con un poco de jabón neutro y agua tibia.

Para pulir el ámbar y darle brillo, humedezca un paño suave con aceite de oliva y frote con la joyería de ámbar, sin olvidarse luego de secar la pieza quitando cuidadosamente el exceso de aceite con un paño seco.

Para limpiar energéticamente el ámbar recomendamos sahumerios de incienso natural.

Un ultimo consejo

El ámbar se trata de una piedra muy cara. Hay que tener cuidado con las imitaciones hechas de plástico o vidrio, así como las resinas sin fosilizar (Copal), mal llamado “ambar mexicano“.

Una prueba para saber si el ambar es autentico es frotar la pieza de ámbar con un paño, y colocarlo encima de los papelillos cortados (como de medio centímetro o así). Si estos son atraidos por el ámbar sin dificultad, se trata de una pieza auténtica.

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