Joyas con Amatista: La leyenda de Amatista y Dionisio

A la piedra amatista natural  le rodea misterio y nos gusta desde la más remota antiguedad.

La leyenda de Amatista y Dionisio

Estaba Dionisio, dios griego del vino, acampado junto a un riachuelo en un  hermoso claro del bosque junto a su séquito.  Bajo la sombra de un grandioso roble estaba su carro cargado con barriles de vino que nunca  se  agotaban. Centauros, sátiros y ménades acudían a llenar sus vasos y a rendir homenaje bajo la indulgente mirada del bellísimo dios. No existía naturaleza ni femenina ni masculina que no se sintiera seducida por sus alegres pasiones sin medida. Las risas pícaras y los sonidos guturales se mezclaban con la brisa invitando a cualquiera a unirse a la eterna bacanal.

Al atardecer, Dionisio quiso tomar un baño. Se acercó a la orilla del río, se quitó la blanca túnica y se zambulló bajo la superficie cristalina. La corriente le llevaba suavemente y la música se confundia con el murmullo de las aguas. Cuando se disponía a volver,  vio una mujer bañandose un poco más abajo.  Ella estaba completamente desnuda y se lavaba con tanta naturalidad que Dionisio se quedó mirando aquella piel tan blanca, queriendo ser las gotas de agua que rodaban por cada curva de su cuerpo. La inocencia era un poderoso afrodisiaco y deseó convertirla en ménade, para que siempre estuviera a su lado, excitada y complaciente.

La persecución

Con sumo cuidado, salió del río y ocultándose entre los arbustos se fue acercando a la muchacha. Vio sus ropas cuidadosamente  dobladas, solo consistan en una túnica parda, unas sandalias de  cuero, un arco y un carcaj. Quiso acercarse más y pisó una rama seca, cuyo crujido espantó a la muchacha que cruzó hasta la otra orilla y huyó corriendo.
Dionisio,  visiblemente excitado, corrió detrás de ella,  ya nada le impedía mostrar su divinidad y en unos poco pasos casi habia dado alcance a su presa.

La muchacha imploró a Diana, la diosa a la que se consagró no hacia mucho, que la ayudara a salir de este trance sin ser violada, ya que había realizado voto de castidad.

Diana, que odiaba profundamente al dios borracho y lujurioso, transformó a la muchacha en piedra transparente delante de Dionisio obligándole a frenar la carrera en seco.

El dios, muy contrariado,  se sentó en el suelo durante toda la noche y cuando amanecia, estando completamente sobrio, recapacitó sobre lo que había sucedido.

El arrepentimiento

Se levantó  y con sus brazos rodeó la roca inerte. Las lágrimas brotaron de sus ojos, tiñiendo de violeta los cristales transparentes allí donde caían. Pidió perdón a la doncella, lamentando profundamente haber querido conseguir por la fuerza lo que hubiera sido mas fácil conseguir con palabras. Llevado por el arrepentimiento, juró que desde ese momento en adelante, donde estuviera esa roca o algún pedazo de ella,  no habría posibilidad de embriago y, apesadumbrado, volvió a su fiesta.

La muchacha se  llamaba Amethystos.

Drusa de amatista

Antiguos usos de la Amatista

Las amatistas nunca han dejado de fascinarnos. Los antiguos celtas la mojaban con saliva y la frotaban sobre sus problemas cutáneos para curarlos.

En épocas greco-romanas, los anillos de amatista engarzados en bronce se usaban como amuletos contra el mal. Las copas esculpidas en Amatista desterraban el dolor y el mal de todos los que bebían en ellas. Además, si se introducía esta piedra en una copa de vino, aseguraba que el que bebía no se emborracharía.

En Europa, se le consideró durante mucho tiempo como “la piedra de la castidad”. En la Edad Media, el cristianismo adoptó esta gema como símbolo de renuncia a los bienes terrenales y castidad, y aún hoy la llevan en forma de anillo muchos cardenales y obispos.

Usos modernos de la Amatista. Propiedades Esotericas

La amatista, gracias a su color violeta, simboliza la sabiduría.

Aquellos que están envueltos en juicios legales usan la amatista para asegurarse que se haga justicia. Esto no quiere decir que el juicio sea a nuestro favor, sino que la justicia se hará como tenga que ser.

Se utiliza en magia para atraer prosperidad, dinero y éxito a los negocios, lo que se debe a que la gobierna Júpiter.

Si colocas una amatista sobre tu ingle izquierda durante aproximadamente 10 minutos, afectará al chakra basal para evitar los apegos a las cosas materiales y dejar de ser personas posesivas, materialistas e interesadas.

Si se coloca diariamente durante 10 minutos tumbados y en estado de relajación dos dedos por debajo del ombligo estimulará la sexualidad. Nos ayuda en ocasiones díficiles para anclarnos a tierra y conseguir hacer frente a la adversidad. Es una piedra con energias positivas a  mas  no poder.

Si se lleva la amatista en un colgante, sobre el chakra del corazón (con un collar largo o en un broche) se consigue que el corazón funcione a ritmo perfecto, evita las taquicardias, regular el sistema circulatorio normalizando la presión sanguínea y calmar los nervios.

Si se coloca sobre el chakra de la garganta en forma de colgante protege la garganta y el sistema respiratorio. Nos ayudará a dejar de fumar.

Colocada la amatista en forma de pendientes trabaja sobre las glándulas pineal y pituitaria, el cerebro, los ojos, la nariz y los oidos. Se utiliza contra neuralgias, neurosis y neurastenias. Además se estimula la memoria y la inteligencia.

Si estando tumbada, situas una amatista mineral en la coronilla promovemos el entendimiento. Colocar diariamente durante 10 minutos tumbados y en estado de relajación para encontrar la paz, el equilibrio, la serenidad, la armonía y combatir la ansiedad y la depresión.

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Cuidados y Limpieza de la Amatista

La dureza de la amatista autentica es la misma que la del cuarzo, así que no perderá su brillo con el uso pero pierde color con la luz del Sol. La única forma de  “rejuvenecer” el color es mediante un baño de rayos X. Esta practica es fraudulenta, ya que embellece la pieza artificialmente. Una amatista irradiada perderá mas rápidamente el color que otra que no haya sufrido este tratamiento. Las mejores amatistas hasta el dia de hoy son las encontradas en yacimientos de Brasil.

Para limpiar energéticamente la amatista mineral, especialmente si es una amatista drusa, se puede dejar en la ventana en un cuenco con un poco de sal en el fondo, sin agua, a la luz de la luna llena.

Si cuidas con cariño tu piedra, podras hacer magia con tu amatista.

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